Un nudo para empezar a bordar: El inicio de un diálogo

La forma más sencilla de empezar un bordado es con un simple nudo al final del hilo..
Con ese pequeño gesto, anclamos el hilo a la tela y nos unimos simbólicamente a la labor que iniciamos. Es el comienzo de un diálogo silencioso entre nuestras manos, la tela y el hilo.
Doña Rosalía y la clase de «Pre-tecnología»
Este nudo que uso hoy es el mismo que aprendí en el colegio. Me lo enseñó mi profesora, Doña Rosalía. Con ella no solo aprendí Lengua, sino que fue mi primer contacto con las labores: me enseñó a coser botones y lo poquito que sé de tejer en aquella asignatura que llamaban «Pre-tecnología».
Recuerdo que, más tarde, los profesores de esa misma asignatura nos hacían usar la sierra de pelo para maquetas, y las labores quedaron en el olvido escolar. A pesar del tiempo, siento que bordar sigue siendo algo mayoritariamente femenino… ¡ojalá más hombres se animen a descubrir este arte!
Cómo hacer el nudo de inicio (Paso a paso)
Aunque parezca algo obvio, hacer un nudo limpio y resistente es fundamental para que el bordado no se deshaga.
- Sujeta el extremo del hilo entre el pulgar y el índice.
- Da una o dos vueltas alrededor del dedo.
- Desliza el bucle y tira suavemente para cerrar el nudo.
¿Existen alternativas al nudo?
¡Por supuesto! El nudo es la técnica más directa, pero en próximas publicaciones veremos alternativas para empezar a bordar. Hay casos en los que buscamos un acabado impecable por ambos lados y preferimos que no se vea ningún nudo en la parte posterior.
Sin embargo, para empezar y practicar, el nudo de Doña Rosalía sigue siendo mi favorito por su sencillez y por los recuerdos que me trae.
¿Y tú? ¿Quién te enseñó a dar tus primeras puntadas? ¿También sueles empezar con un nudo? Te espero en los comentarios.
